Vida Digna para todos.
Por María Eugenia Guadalupe Núñez Gómez.
Quienes nos encontramos en busca de una vida digna y lo que representa,
encontramos que parte de ésta hace referencia a la inclusión social, es decir,
que todas las personas, sin importar sexo, raza, creencia religiosa, posición
económica, diferencias o particularidades deben ser tomadas en cuenta y deben
formar parte del comité representativo en donde se toman decisiones de trascendencia
para la ciudadanía de la cual formamos parte.
Sin duda alguna la vida
digna va más allá de contar con los servicios públicos básicos como: salud,
alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales
necesarios. La vida digna va inmersa en la calidad de vida, en otras palabras,
si poseemos una buena calidad de vida, ésta se verá reflejada en una vida
digna; ambos son elementos que se complementan en un vínculo concatenado por
factores como: Participación, evaluación, consideración de las necesidades de
todos, decisión sobre lo que prioriza en la sociedad, así como preferencias de
la misma sobre lo que desea en su entorno, pues recordemos que el ecosistema (ambiente
natural en que se mueven las personas) es construido por ellas mismas, y en el
caso de la discapacidad dicho ambiente se encuentra en discordancia con
respecto a las personas con limitaciones físicas o mentales, por lo que se
deben incorporar a la toma de decisiones. De esta forma las personas con
limitaciones se encontrarán ejerciendo su derecho a un ambiente acorde y
agradable, que coadyuve a su desarrollo integral.
Es así como debemos
buscar la igualdad de oportunidades, que las personas seamos quienes
construyamos nuestra sociedad, nuestro entorno y lo adaptemos a nuestras
necesidades. Ante limitaciones físicas tenemos un área de oportunidad muy
grande para contribuir con un ambiente de igualdad, equidad y armonía.
Para ahondar más en lo
referente al término discapacidad,
hago mención a la convención sobre los derechos de las personas con
discapacidad (2007), en donde se define a ésta de la siguiente manera: “La
discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción
entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al
entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en
igualdad de condiciones con las demás.”
Es así como podemos entender que discapacidad no es la
situación en que se encuentre la persona, sino un factor que se da al momento
en que la persona con una limitación física o mental, interactúa con el
ambiente y dicho ambiente se muestra hostil, adverso y opuesto a las
necesidades de la persona.
Desde la perspectiva de
los derechos fundamentales del hombre -que son inherentes al hombre y que
debemos hacer efectivos mediante la participación ciudadana-, existe una
división de los mismos en tres generaciones; dicha división es importante
desglosarla en virtud de que ésta es la base de la cual se partió para elaborar
la Declaración Universal de los Derechos Humanos, misma que veremos más
adelante. La primera generación aborda los derechos civiles y políticos (libertades
clásicas), que hacen referencia a los derechos básicos como a la vida y a la
libertad. La segunda generación aborda los derechos económicos, sociales y
culturales, en donde se puntualizan los derechos a la educación, a la
recreación, a la libre elección de trabajo y amistades, así como al desarrollo
pleno de todas las personas. Finalmente tenemos los derechos de la tercera
generación, que hacen referencia a los derechos de los pueblos, derechos
solidarios o derechos colectivos para la humanidad, entre los que destacan el
derecho a un ambiente sano y el derecho a la paz.
Asimismo, la
Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) determina que
“Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta
su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la
persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han
declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad” es que en su artículo 1º
afirma que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse
fraternalmente los unos con los otros”.
Desde la anterior
perspectiva es que debemos considerar que son derechos y por tanto, tenemos la
obligación de hacerlos efectivos en nuestra vida y en nuestra comunidad.
Debemos ver por todos porque todos somos una unidad, somos parte de un
ecosistema, mismo que nos sirve para vivir y que al mismo tiempo, nos necesita
para continuar existiendo. Unos dependemos de otros.
A manera de conclusión,
lo que nos corresponde como ciudadanos en busca de una vida digna para todos en
donde tengamos igualdad de oportunidades y nos desarrollemos de forma integral,
es generar modificaciones en dicho ambiente hostil, de manera que se transforme
en un ambiente orgánico y armonioso, tal como algunas piezas instrumentales de
grandes compositores que a continuación me permito recomendar:
Sebastian Bach: Concierto de Brandenburgo (barroco)Antonio Vivaldi: Las cuatro estaciones - primavera (barroco)Leopold Mozart: Sinfonía del juguete (clasicismo)Amadeus Mozart: Marcha turca (clasicismo)Ludwig V. Beethoven: Novena Sinfonía (Himno a la alegría) (clasicismo - romanticismo)Claude Debussy: Claro de luna (impresionismo)
Dichas piezas
instrumentales corresponden a diferentes épocas de la historia, y pueden servir
como claro ejemplo de lo que el hombre es capaz de hacer con amor y entrega,
dejando un legado para la humanidad.
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Referencias
bibliográficas:
*Licenciada en
Educación Preescolar y en Ciencias de la Comunicación. ITESO.
Maestra en Ciencias de
la Educación Familiar y en Responsabilidad Social. U. Anáhuac México Norte.
Estudiante del
Doctorado en Innovación y Responsabilidad Social. U. Anáhuac México Norte.