Película: Entre la noche y el día.
La película fue
dirigida por Bernardo Arellano, quien también es el guionista de la historia
contada en este film. Entre la noche y el día obtuvo el Premio
de la Industria de la sección Cine en Construcción en la 58 edición del
Festival de San Sebastián (2010), compitió también en el Festival Internacional
de Cine en Guadalajara y en el Festival Internacional de Cine Guanajuato donde
consiguió el Premio a la Mejor Ópera Prima Mexicana.
A mi modo de ver, la
historia se nos presenta en tres etapas. La primera de ellas sucede en un
entorno urbano, Francisco (Francisco Cruz, persona con autismo y actor
principal de la cinta) vive en una pequeña casa de dos pisos con la familia de
su hermano Víctor, compuesta por Silvia (su esposa) y Bruno, el único hijo de
la pareja, hombre de unos 27 años un tanto desobligado y apático. En esta
primera etapa de la película vemos a Francisco siendo tratado más que como un
miembro de la familia, como un trabajador doméstico; él es el encargado de
lavar los trastes, limpiar los pisos y hacer pequeños mandados, sin embargo
esto no le brinda el respeto ni el agradecimiento de su familia, quienes lo ven
en algunas ocasiones como una carga. Silvia siempre le ha tenido cierto
repudio, más que nada por no saber cómo tratarlo, con todo, ella trata de
tolerarlo y de protegerlo del mundo exterior; aquí viene la primera pregunta
que uno como espectador se hace: ¿realmente Silvia tiene que proteger a su
cuñado Francisco del mundo exterior controlando sus salidas a la calle y
vigilando cada movimiento que hace dentro de su casa?
Vicente ama a su
hermano pero piensa en él como en un problema del cual nunca se ha
responsabilizado completamente dejándole esa responsabilidad a su esposa, al
igual que se ha desentendido un poco de su hijo Bruno a lo largo de los años;
es aquí cuando podemos apreciar que el entorno es bastante disfuncional, ya que
no sólo hay problemas en la relación de la familia con Francisco, sino que
entre ellos mismos hay una forma de abordar las relaciones humanas que no es
sana. Bruno por su parte no tiene ninguna expectativa de vida, tal vez sólo
irse de su casa en algún momento y no volver a ver a nadie de su familia.
Francisco vive sus días con la única ilusión de regresar a un parque cercano a
la casa, al cual Silvia le permite salir cada determinado tiempo, ahí es libre
y se siente tranquilo.
Por una circunstancia
que en un medio más saludable no hubiera ocurrido, la familia -principalmente
Silvia- decide deshacerse de Francisco enviándolo a vivir con su cuñada
Gabriela, quien por cierto ha dejado de visitar a la familia desde hace varios
años; ella vive en Coatepec, Veracruz donde tiene un negocio de artesanías y
una papelería.
Es aquí cuando
comienza la segunda etapa de la película ubicándonos en un medio rural en
proceso de urbanización. Bruno lleva a Francisco a Coatepec, al llegar a casa
de Gabriela ésta le dice, casi al momento de recibirlos, que a su regreso le
mencione a Vicente que sólo será por 6 meses, que ella ya tiene su vida hecha y
que no puede ponerse a esas alturas al cuidado de su hermano, ya que a ella le
sucede lo mismo que a Silvia: no es que no ame a Francisco, simplemente no sabe
cómo tratarlo, sin embargo podemos notar que no piensa darle un trato de
trabajador doméstico, al contrario, en los primeros días de Francisco viviendo
ahí es sobreprotegido, lo que tampoco es muy bueno. El problema real surge por
parte del novio, un hombre con quien ha estado viviendo desde hace cinco años y
quien no piensa (ni quiere) ser cuidador de una persona con discapacidad y que
usará como excusa la relación amorosa que tiene con Gabriela para comenzar a
tratar a Francisco como criado. En esta etapa también vemos el elemento del
machismo como una fuerza dañina en las relaciones que entablan los
protagonistas.
Un día, mientras
Francisco y Gabriela regresan del negocio de ella hacia la casa, él se da
cuenta que hay un río que cruza por el pueblo, y le pregunta: -Gaby, ¿este río
va al bosque?- ella le responde que sí, a partir de ese momento Francisco
comienza a pensar que tal vez estaría mucho mejor en el bosque. Al fin se
decide y una madrugada toma sus pertenencias que constan de una pequeña maleta
donde guarda algo de ropa y chucherías que se encuentra en la calle mientras
camina y huye hacia su anhelado bosque siguiendo el río. El bosque resulta ser
la selva de Veracruz.
Y aquí nos
encontramos con la tercera etapa, un ambiente enteramente rural, en donde
Francisco realmente sí corre peligro ya que está en medio de la selva. En
cierto momento sufre un accidente y su vida incluso corre peligro, pero es
salvado por un campesino que lo atiende y cura en su cabaña, este personaje es
un hombre mayor que se llama Modesto Velásquez (quien por cierto no es actor y
sí es un verdadero campesino de Veracruz), lo cura y le permite quedarse con él
en su casa sin preguntarle por qué quiere vivir en la selva, lo trata con
respeto, platica con él e incluso le enseña a cultivar la tierra, montar, e identificar a los animales que
viven ahí, le enseña muchísimas cosas y Francisco le dice un día mientras ven
juntos el río: -usted me ha enseñado muchísimas cosas, cosas que nunca hubiera
imaginado que podía hacer, me gusta el bosque, aquí soy feliz- y lo vemos por
primera vez sonreír.
En palabras de la
productora de la película, April Shannon, la idea central de esta historia es
mostrar cómo es que el ambiente alrededor de la persona con discapacidad es la
que provoca realmente la discapacidad, si esta persona se desarrolla en un
ambiente en donde se involucre y se le enseñe a ser independiente, podrá ser
productivo y desarrollar una vida feliz, en cambio, en un ambiente de
sobreprotección y repudio, él era realmente incapaz de desarrollarse. No podría
estar más de acuerdo con ella.
Una gran película que
espero puedan disfrutar próximamente en la Cineteca Nacional y ojalá que en
salas comerciales, de ser así por favor apóyenla, es cine mexicano con un gran
contenido y de gran calidad, lo cual no siempre pasa en nuestro cine.