El Día Mundial del Sueño se celebra cada año el viernes antes del equinoccio de primavera, desde 2008.

Vivimos tiempos en los que nuestro futuro se ve afectado y la incertidumbre nos genera estrés, ansiedad, depresión y otros problemas de salud física y psíquica. En la mayoría de ellos suele aparecer un aglutinante: el INSOMNIO y otras variantes disfuncionales: hipersomnia, somnolencia durante el día, cansancio, falta de atención y concentración, irritabilidad, etc.

La alarma sanitaria provocada por la pandemia de Covid-19 y sus secuelas sociales y económicas alteran aún más un problema que debería ser fácil de corregir de una manera natural, reduciendo al máximo la medicación.

Como somos seres habituales, conviene mantener los siguientes HÁBITOS DE SUEÑO:

  • Respetar un horario regular de sueño: acostarse y levantarse a la misma hora.
  • Mantener un sueño regular, de entre 7 y 8 horas diarias nos aporta energía para afrontar mejor las desavenencias del día a día y nos acerca a un futuro saludable.
  • Reducir la actividad estimulante antes de ir a la cama: no móviles ni pantallas, ni actividad enérgica.
  • No obsesionarse con intentar dormir. El sueño es una actividad paradójica y cuanto más se intenta menos se consigue. Mejor realizar una actividad placentera y distractora: leer, respirar pausadamente, escuchar música suave… (El sueño aparece cuando nos olvidamos de él)
  • Eliminar el consumo de sustancias estimulantes durante las horas previas al sueño: café, refrescos con cafeína, chocolate, alcohol
  • Reducir las comidas abundantes al final del día.
  • Reducir las siestas largas (aunque se realicen para compensar el tiempo no dormido por la noche).
  • Reducir al mínimo los estímulos del dormitorio: luz, ruido… y mantener una temperatura y comodidad de la cama agradable.
  • No utilizar el móvil, tablet o ver la televisión en la cama.

¡Felices Sueños!

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