Es importante hablar con tu médico antes de comenzar una rutina de ejercicios para que te indique cuáles son seguros para ti y las precauciones que debes tomar para hacerlos, así lo advierten especialistas de Mayo Clinic.

  • Enfermedad cardíaca. Hacer ejercicio con regularidad puede ayudar a mejorar la salud del corazón.
  • Hipertensión arterial. A estas personas les ayuda a reducir el riesgo de progresión de la enfermedad cardíaca.
  • Diabetes. Hacer ejercicio regularmente puede ayudar a que la insulina reduzca mejor el nivel de la glucosa en la sangre, también ayuda a controlar el peso y a tener más energía.
  • Asma. El ejercicio a menudo ayuda a controlar la frecuencia y la gravedad de los ataques de asma. No olvidar llevar el inhalador.
  • Dolor de espalda. Hacer actividades aeróbicas de bajo impacto con regularidad puede mejorar tanto la fuerza como la resistencia de la espalda y la función muscular.
  • Artritis. El ejercicio puede reducir el dolor, ayudar a mantener la fuerza muscular en las articulaciones afectadas y reducir la rigidez articular.
  • Cáncer. En las personas que tuvieron cáncer, el ejercicio puede mejorarles la calidad de vida y el estado físico. El ejercicio también reduce el riesgo de morir por cáncer de mama, de próstata y de colon y recto.
  • Demencia. En las personas con demencia, el ejercicio puede mejorar la cognición y disminuir el deterioro cognitivo en quienes hacen actividad de forma regular.

Se debe recordar que los ejercicios más seguros son los que tu médico te indique.