A lo largo de los últimos meses hemos sufrido una transformación social que sin duda quedará marcada en nuestra sociedad. Sobrevivir a una pandemia no solamente implica hablar del campo de la salud, también en el aspecto económico, social, emocional y educativo. 

En estos dos últimos, es en el que se ha visto más afectada la población,  por ejemplo,el 75.3 % de la población de niñas, niños y jóvenes con discapacidad entre los 5 y 17 años que  asiste a la escuela en México, han tenido que cambiar radicalmente sus hábitos de estudio y  reestructurado completamente la forma de tomar clases. 

Te has puesto a pensar, que, si para un niño de educación regular de aproximadamente 6 años le es muy difícil estar sentado  frente a un dispositivo electrónico y mantener su atención por más de 2 horas para recibir clases a distancia, ¿Qué pasa con los niños  y jóvenes con discapacidad múltiple? 

ASOMAS IAP,con el firme propósito de continuar con un modelo de atención en línea  ha enfrentado retos muy importantes en este ámbito; como lo es el continuar con una educación efectiva y de calidad  en línea  que apoye a los jóvenes y a sus familias en sus necesidades educativas.

Este es el reto mayor de muchas instituciones que desde el inicio de la pandemia han tenido que afrontar y confrontar día con día, a la tecnología y a la falta de ella que faciliten la clase para las personas con multidiscapacidad . 

Durante este proceso se han identificado varias  complicaciones para llevar a cabo el proceso educativo. Una de ellas es la que conlleva a tener a un niño con discapacidad sentado frente a un monitor o una herramienta tecnológica para recibir instrucciones del docente, y aunado a esto el requerimiento de un acompañamiento familiar para apoyar al trabajo y que se dé un proceso subjetivo para el alumno es lo que complica el desarrollo de actividades y el aprendizaje. 

Otra de las implicaciones a las que se enfrentan las familias, es la falta de la tecnología que facilita el proceso. De acuerdo con el INEGI, en 2019 el 92.5% de las familias en México cuentan con al menos un televisor, sin embargo solo el 76.5% de ellas tienen al menos uno de tipo digital, esto se convierte en una barrera de acceso a la información. 

Por último los ambientes naturales (casa) deben ser modificados y crear sub ambientes (escuela), y esto es parte de un proceso por el cual los alumnos deben de trabajar para que favorezcan el proceso de aceptación.

Nada es lo mismo como estar en clase presencial, escuchando la voz de las maestras o sintiendo las instrucciones en la palma de la mano. 

Pero todo se ha vuelto un esfuerzo en conjunto comandado por las maestras en colaboración con cada una de las familias, quienes toman la responsabilidad compartida de la enseñanza y la educación a distancia de sus hijos, y que con la ayuda de la tecnología hacen posible que las clases a distancia funcionen y se lleven a cabo contra viento y marea, esto siendo un claro ejemplo de que cuando se quiere se puede.

Sobre El Autor

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