Perder una extremidad, nacer con una diferencia congénita o enfrentar una condición que afecta la movilidad representa un cambio importante en la vida de cualquier persona. Sin embargo, hoy las prótesis, ortesis y los programas de rehabilitación integral permiten que millones de personas recuperen independencia, participen en la vida social y mejoren significativamente su calidad de vida.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el acceso oportuno a dispositivos de asistencia forma parte del derecho a la salud y a la movilidad, y debe ir acompañado de servicios especializados de rehabilitación para lograr los mejores resultados.

¿Cuál es la diferencia entre una prótesis y una ortesis?

Aunque suelen confundirse, cumplen funciones distintas.

Prótesis

Una prótesis sustituye total o parcialmente una parte del cuerpo que ha sido amputada o que no se desarrolló desde el nacimiento.

Entre las más comunes se encuentran:

  • Prótesis de pierna.
  • Prótesis de brazo.
  • Prótesis de mano.
  • Prótesis parciales de pie.
  • Prótesis mioeléctricas que utilizan señales musculares para realizar movimientos.

Ortesis

Las ortesis no reemplazan una extremidad. Su función es brindar soporte, corregir deformidades, estabilizar articulaciones o mejorar la movilidad.

Algunos ejemplos incluyen:

  • Rodilleras ortopédicas.
  • Tobilleras funcionales.
  • Corsés para columna.
  • Férulas para mano.
  • Dispositivos para controlar la marcha.

La elección entre una prótesis o una ortesis siempre debe realizarse mediante una valoración médica y funcional realizada por un equipo multidisciplinario.


La rehabilitación comienza antes de colocar una prótesis

Uno de los errores más frecuentes es pensar que recibir una prótesis marca el final del tratamiento.

En realidad, especialistas en rehabilitación coinciden en que la adaptación inicia mucho antes e incluye diversas etapas:

  • Evaluación médica.
  • Preparación física del muñón.
  • Fortalecimiento muscular.
  • Terapia física.
  • Entrenamiento del equilibrio.
  • Adaptación psicológica.
  • Aprendizaje del uso cotidiano del dispositivo.

Posteriormente, la persona requiere ajustes periódicos, mantenimiento de la prótesis y seguimiento para evitar lesiones o sobrecargas.

El Instituto Nacional de Rehabilitación «Luis Guillermo Ibarra Ibarra» (INRLGII) destaca que la rehabilitación temprana favorece una mayor independencia, inclusión educativa, laboral y social de las personas con discapacidad motriz.


Tecnología que transforma vidas

Durante los últimos años, la innovación tecnológica ha cambiado radicalmente el desarrollo de las prótesis.

Actualmente existen dispositivos con:

  • Sensores inteligentes.
  • Articulaciones hidráulicas.
  • Rodillas controladas por microprocesadores.
  • Prótesis mioeléctricas.
  • Materiales ultraligeros.
  • Fabricación mediante impresión 3D para reducir costos.

Estas tecnologías permiten realizar actividades cotidianas con mayor precisión y comodidad, aunque su disponibilidad todavía depende del acceso a servicios especializados y del financiamiento disponible.

La OMS considera que garantizar el acceso a tecnologías asistivas asequibles es una prioridad para los sistemas de salud de todo el mundo.


El reto en México: acceso desigual

En México, miles de personas requieren una prótesis, una ortesis o algún otro dispositivo de asistencia, pero no todas logran obtenerlo de manera oportuna.

Entre las principales barreras se encuentran:

  • Altos costos.
  • Escasez de especialistas en algunas regiones.
  • Tiempos prolongados de espera.
  • Falta de seguimiento posterior a la entrega del dispositivo.
  • Desigualdad entre zonas urbanas y rurales.

Por ello, el Gobierno de México mantiene el Programa de Atención a Personas con Discapacidad, que contempla apoyos para fortalecer la entrega de ayudas funcionales, la rehabilitación y la inclusión social mediante diferentes instituciones públicas y organizaciones participantes.

Asimismo, desde 2024 se encuentra vigente la NOM-039-SSA-2023, que estandariza la certificación de la discapacidad mediante el Certificado Electrónico de Discapacidad (CEDIS), facilitando el acceso a programas y servicios para quienes lo requieren.


La rehabilitación también implica salud emocional

La adaptación a una prótesis no depende únicamente de la tecnología.

Especialistas recomiendan acompañamiento psicológico para afrontar:

  • cambios en la imagen corporal;
  • procesos de duelo;
  • ansiedad o depresión;
  • reintegración laboral;
  • regreso a actividades deportivas y sociales.

El trabajo conjunto entre médicos, terapeutas físicos, terapeutas ocupacionales, psicólogos, protesistas y la familia incrementa significativamente las posibilidades de una adaptación exitosa.


Hacia una rehabilitación más inclusiva

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que las personas con discapacidad continúan enfrentando desigualdades evitables en el acceso a servicios médicos, por lo que recomienda fortalecer sistemas de salud accesibles, cercanos a las comunidades y con participación activa de las propias personas con discapacidad en la toma de decisiones.

Más allá de entregar un dispositivo, el verdadero objetivo es garantizar que cada persona pueda estudiar, trabajar, desplazarse y participar plenamente en la sociedad.

La prótesis o la ortesis son solo una parte del camino; la rehabilitación integral, la accesibilidad y la inclusión son las piezas que realmente permiten recuperar la autonomía.

Fuentes