Por definición la lumbalgia es la presencia de dolor en la región lumbar, es decir, en la espalda y cintura, que con frecuencia se recorre a los glúteos y muslos; generalmente se presenta después de realizar un gran esfuerzo con una postura inadecuada, como por ejemplo, después de cargar cosas muy pesadas sin protección de la columna o después de una caída o golpe muy fuerte. [1]

Los síntomas generalmente se presenta de forma repentina, con dolor en la espalda y la cintura que aumenta al agacharse y/o levantarse, aminorando el dolor con reposo, y cuando no es tratada adecuadamente puede ocasionar recaídas frecuentes e impedir el regreso a las actividades cotidianas, llegando a provocar hasta un estado discapacitante.

A pesar de ello, ante un paciente con lumbalgia, es conveniente realizar una correcta anamnesis y exploración física para descartar otras patologías graves (como por ejemplo neoplasias, osteomielitis, fracturas vertebrales, síndrome de la cauda equina, estenosis del canal lumbar, espondiloartropatías, etc.) ya que de ello depende su pronóstico y tratamiento.

Por este motivo, en la mayoría de las guías clínicas se habla de los signos de alarma de la lumbalgia siendo los factores de riesgo que puede presentar un paciente con lumbalgia y que podría relacionarse con el desarrollo de alguna enfermedad grave respecto a otros pacientes con lumbalgia que no presentan ese factor. No existen suficientes estudios basados en la evidencia sobre los distintos signos de alarma, pero ante un paciente con lumbalgia y fiebre, síndrome tóxico, antecedente de neoplasia, dolor de características inflamatorias, antecedente de traumatismo, retención aguda de orina, entre otros, convendría ampliar el estudio, ya que podríamos encontrarnos ante una lumbalgia secundaria.

Como tratamiento, se recomienda que:

Evitar el reposo en la cama, si es posible: El paciente debe evitar el reposo en la cama como tratamiento del dolor de espalda. Si el dolor obliga a guardarlo, debe ser lo más corto posible. Los estudios realizados demuestran que esta medida retrasa la recuperación.

Mantenerse tan activo como sea posible: Los expertos señalan que el paciente debe mantener el mayor grado de actividad que le sea posible e intentar normalizarlo tan pronto como pueda.

Higiene postural: evitar la sobrecarga de la espalda: Durante el episodio doloroso, el paciente debe intentar mantener el ritmo de actividad 

Aún así de ninguna manera dejes de visitar a tu médico, quien debe determinar tu situación, tratamiento y estado de salud.

[1] www.imss.gob.mx

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