La evolución que la interacción entre autoridad sanitaria, organismos reguladores e industria farmacéutica ha registrado en los últimos diecisiete años, debe continuar porque ha permitido contar con leyes y reglamentos enfocados a garantizar innovación, calidad, seguridad y eficacia en los medicamentos.

El siguiente paso que deben dar estos actores es lograr que los medicamentos lleguen efectivamente a todos los pacientes. No basta con que los tratamientos tengan un registro sanitario y sean incluidos en un cuadro básico; si las instituciones de salud no los compran y el paciente tiene que elegir entre comer o gastar de su bolsillo para continuar su tratamiento, no estamos cumpliendo con el acceso.

La innovación ha dado la oportunidad de elevar la esperanza de vida de las personas y brindar tratamientos más efectivos para el manejo de las enfermedades, expuso Miguel Salazar, miembro del Consejo de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF).

La labor de la industria farmacéutica, apuntó, fue definida y aceptada desde el inicio: descubrir, investigar y desarrollar opciones terapéuticas que sean una opción real para que las personas mejoren su calidad de vida. Por ello es necesario que las conversaciones técnicas sobre innovación farmacéutica no pierdan de vista que detrás de cada trámite, de cada pastilla, hay una persona.

Y esa persona es la que debe estar en el centro del sistema de salud y la calidad debe ser el principio organizador. Y a la palabra “calidad” debe sumarse el “acceso”. El objetivo será alcanzar “acceso efectivo con calidad”. Y para ello, el rol de las instituciones de salud pública, IMSS e ISSSTE, es fundamental.

“La industria farmacéutica sabe qué se podría lograr si le damos a todos los pacientes los medicamentos que necesitan y que sean  convenientemente efectivos para la institución y el paciente”, comentó.

Un ejemplo de los beneficios que la innovación farmacéutica ha generado para la población en México, es la reducción en las tasas de mortalidad por cáncer en México, de 13% en hombres y de 11% en mujeres en el periodo de 1994-2014.[1]

El miembro del Consejo Directivo de AMIIF señaló que la industria hace grandes esfuerzos y trabaja con varias instituciones de salud pública  bajo los principios de ética, transparencia e integridad.

Miguel Salazar consideró que una de las áreas de oportunidad en la colaboración con la autoridad y los reguladores es poder digitalizar los procesos para hacer más eficiente el manejo de los recursos, reducir los trámites innecesarios y favorecer la transparencia, lo que también se  traduce en ahorros que pueden canalizarse a otros aspectos prioritarios de la atención en salud.

Otra es la necesidad de reforzar el trabajo para lograr la adherencia del paciente al tratamiento, pues la falta de adherencia a los tratamientos implica una enorme carga económica para los sistemas de salud.

Gracias a la evolución de la industria farmacéutica y la ciencia médica se han conseguido beneficios para el paciente y las instituciones, por ello es vital mantener la interacción y la colaboración.

Acerca de la AMIIF: La Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) representa a más de 60 empresas líderes en desarrollo de investigación farmacéutica y biotecnología con presencia en el país y en el mundo. Fue fundada el 23 de marzo de 1950. Para mayor información visite: www.amiif.org.mx 

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