La incontinencia urinaria constituye uno de los grandes síndromes geriátricos, siendo definida según la International Continence Society como: Una condición mediante la cual se origina la pérdida involuntaria de orina, a través de la uretra, objetivamente demostrable originando problemas sociales e higiénicos para el individuo.

 

Es curable en muchos pacientes ancianos y en aquellos en los cuales no es posible la curación puede ser manejada de forma favorable tanto para los propios pacientes como para sus familiares y cuidadores.

 

La Incontinencia Urinaria (IU) genera un impacto negativo en el anciano que la padece, con deterioro importante en su calidad de vida lo que origina múltiples y variadas repercusiones que afectan tanto a la esfera física como a la psíquica además de derivar importantes consecuencias socioeconómicas;  los efectos psicosociales de la incontinencia suelen llevar implícitos numerosos trastornos emocionales entre los que se encuentran la pérdida de autoestima y la discontinuidad en las actividades laborales, sexuales y sociales.

 

Muchos de los afectados se niegan a alejarse de su entorno familiar por temor a enfrentarse a situaciones embarazosas, limitando sus tareas habituales y su independencia.

 

Son muchos y variados los problemas psicosociales más frecuentes que se producen en las personas que cursan con incontinencia urinaria, entre ellos:

  • Sentimientos de humillación personal
  • Vergüenza ante sí mismo y ante los demás
  • Reacciones emocionales de inseguridad
  • Inhibición afectiva
  • Ansiedad
  • Depresión y tristeza
  • Inhibición de la sexualidad
  • Incapacidad para enfrentar los problemas
  • Aislamiento social.

 

La mujer, antes de consultar al especialista, suele ser partidaria del uso de materiales resistentes a la humedad como las toallas sanitarias y otros materiales absorbentes. Lejos de resolverse, la incontinencia progresa; se produce con esfuerzos mínimos como el caminar o subir al autobús, y  se produce una sensación de suciedad ya que ella cree que su imagen corporal se deteriora lo que le hace apartarse de sus contactos sociales y familiares, se altera, e incluso interrumpe, su vida sexual. Paralelamente, sobrevienen las complicaciones, en especial infecciones urinarias, alteraciones en la piel (dermatitis) y trastornos psicológicos. Muchas mujeres limitan sus tareas o pasatiempos lo que conlleva un progresivo aislamiento social, así como sentimientos de inseguridad, tristeza y depresión.

 

La necesidad de utilizar compresas absorbentes o pañales genera un cambio en la indumentaria de estas personas ya que frecuentemente visten con ropa holgada, larga y generalmente oscura. De la misma forma deben utilizar ropa especial para dormir. Todo ello hace que la persona entre en una depresión que va minando su confianza, autoestima y seguridad, de la misma forma que impide que puedan relacionarse íntima y satisfactoriamente con sus parejas.

 

Se pueden adoptar medidas dietéticas como el controlar la cantidad de líquidos que se toman y así evitar la formación excesiva de orina; las sopas, guisos y los alimentos hervidos aportan más líquido que los asados. Para paliar de algún modo la incontinencia urinaria también es recomendable distribuir mejor el horario de la toma de bebidas, ingiriendo más durante la mañana y disminuyéndolas paulatinamente conforme avanza el día.

 

Es posible recuperar el control de la vejiga mediante el entrenamiento de la misma éste consiste en aprender a resistir el impulso de salida de la orina, lo que contribuye a un aumento de la capacidad de la vejiga; se consigue mediante ejercicios que desarrollan la musculatura del suelo pélvico.

 

La incontinencia es una afección médica que provoca que hombres y mujeres pierdan o disminuyan su capacidad para contener la orina, provocando escapes involuntarios en actividades cotidianas como estornudar, reír, realizar un esfuerzo, hacer deporte, agacharse e incluso ponerse de pie. Estos escapes pueden variar de unas gotas a un chorro, según sea el caso.

 

A pesar de que la incontinencia no está clasificada como una enfermedad, es importante acudir al médico para que se tenga un diagnóstico claro del porqué de esta afección, ya que su aparición obedece a factores tan variados, que sería un error pensar que es consecuencia de la edad y dejarlo como un problema menor.

 

Tanto en hombres como en mujeres no existe un factor único que provoque incontinencia y es un error creer que es consecuencia de la edad, sin embargo, hay algunas causas comunes que enlistamos a continuación:

 

Causas generales:

  • Infecciones
  • Determinados medicamentos
  • Trastornos del suelo pélvico y/o del esfínter externo
  • Obstrucción de las vías urinarias
  • Problemas neurológicos o lesiones cerebrales
  • Demencia u otros problemas psicológicos que afectan la capacidad para reconocer a las ganas de orinar
  • Diabetes
  • Cirugía de la próstata ó Próstata hinchada en hombres

 

Básicamente se distinguen dos tipos de IU: aguda (reversible o transitoria) y crónica (persistente o establecida).

  • Incontinencia urinaria transitoria: se caracteriza por su aparición súbita, a menudo de forma secundaria a agresiones yatrogénicas, enfermedades agudas o consumo de fármacos, desapareciendo por lo general con el tratamiento adecuado del trastorno subyacente.
  • Incontinencia urinaria crónica: es aquella que persiste durante un largo período de tiempo, independientemente de la enfermedad aguda o de la agresión yatrogénica y normalmente se clasifica en cinco tipos siguientes:
    • Incontinencia urinaria por urgencia
    • Incontinencia urinaria por rebosamiento
    • Incontinencia urinaria de esfuerzo
    • Incontinencia urinaria funcional
    • Incontinencia urinaria compleja o mixta.

 

Tratamientos para la IU

Los fármacos más utilizados son los anticolinérgicos. Su eficacia está demostrada en cuanto al alivio de los síntomas, pero sus efectos secundarios, fundamentalmente la sequedad de boca, la taquicardia y la excitación, son muy severos en algunos pacientes y en ocasiones deben abandonar el tratamiento. Están contraindicados en los enfermos con glaucoma y arritmias cardiacas.

 

Cirugía: existen diferentes soluciones quirúrgicas según el tipo de incontinencia, las características de la vejiga y la uretra.

 

Autocateterismo intermitente que consiste en la introducción, a través de la uretra, de un catéter en la vejiga. Se utiliza principalmente en la incontinencia causada por daño neuronal o de los nervios que controlan la micción. Con el catéter se consigue el vaciado completo y se evitan los escapes de orina.

 

Entrenamiento de la vejiga: Los pacientes recuperan el control de la vejiga aprendiendo a resistir el impulso de salida de la misma y contribuyendo de esta manera a aumentar la capacidad de la vejiga. Esto se consigue mediante ejercicios de rehabilitación que desarrollan la musculatura del suelo pélvico.

 

Tratamiento paliativo: Dentro de este tratamiento se encuentran los pañales absorbentes, los colectores o las bolsas de orina.

 

Estimulación eléctrica intravaginal: Estimulación eléctrica intravaginal, su objetivo es conseguir la contracción del piso pélvico mediante la estimulación del nervio pudendo con un electrodo intravaginal.

 

Siguiendo la recomendación hecha por un médico especialista, tanto el hombre como la mujer pueden ir recuperando la seguridad, la confianza y sus relaciones sentimentales e íntimas, por lo que no debemos atrasar la visita al médico e iniciar cuanto antes el tratamiento por él sugerido.

 

Sobre El Autor

Escribir es su pasión, dar estilo a textos editoriales su trabajo. Se alimenta de leer para enriquecer sus conocimientos en base a la lectura. Ama la ortografía y la gramática. No hay nada que disfrute más que su trabajo; se nota. El Trabajo Editorial y la Coordinación de Contenidos son más que su trabajo que ha desempeñado por más de 10 años trabajando en diferentes medios tanto tradicionales como digitales.

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