La fibromialgia es una de las enfermedades más comúnmente relacionada con el dolor. A pesar de afectar a un número importante de personas y que cada vez resulta más común conocer personas que padezcan esta enfermedad, la realidad es que sabemos poco de ella, qué es, cuáles son sus síntomas y por qué ocurre.

Pero… ¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia se trata de una enfermedad reumatológica que, en nuestro país afecta a alrededor del 2,73 por ciento de la población, especialmente mujeres. Se cree que es una de la enfermedades que más frecuentemente se relaciona con el dolor musculoesquelético y, aunque suele aparecer más habitualmente en las edades medias, también puede aparecer en cualquier otro momento.

En la mayoría de los casos, los pacientes que la padecen señalan un dolor localizado en el aparato locomotor. Este dolor suele ser crónico y generalizado y dura durante más de tres meses.

Síntomas de la fibromialgia

Esta enfermedad suele suponer cierta alteración de la percepción del dolor, generando que se perciban como dolorosos algunos estímulos que normalmente no suelen resultar dolorosos.

Otro de los síntomas que suele aparecer es cierta rigidez de manera generalizada en nuestro cuerpo e, incluso, sensación de hormigueo e inflamación en manos y pies. Estas molestias pueden variar dependiendo de la hora del día, del clima o del nivel de estrés de la persona afectada.

En ocasiones, en vez de percibirse como un dolor se siente quemazón y molestias. Todos estos síntomas generan cansancio en las personas afectadas, además de posibles problemas de ansiedad, jaquecas, dolores menstruales, sequedad en la boca, etc.

Causas de la Fibromialgia.

Por el momento no se conocen las causas exactas por los que se desarrolla o aparece la fibromialgia. Existen diferentes teorías y se considera que puede deberse a numerosas variables. En algunos casos, se considera que puede deberse a una alteración de algunos neurotransmisores del sistema nervioso que provocaría que las personas afectadas percibieran como dolorosos estímulos como el calor, la presión o algunas vibraciones.

En otros casos, se cree que el desarrollo puede deberse a procesos como infecciones bacterianas o virales. También puede ocurrir después de algunos accidentes o de la aparición de enfermedades como la artritis. En general, parece que estos desencadenantes no causan la enfermedad de fibromialgia, sino que lo que harían es despertarla.

Cómo se trata la fibromialgia

En general, los tratamientos existentes se centran en aliviar los síntomas ya que, al no conocer las causas exactas por las que ocurre la enfermedad, no existe un tratamiento adecuado que sirva para curar o tratar la enfermedad. Es el médico el que debe, en todos los casos, valorar el caso de cada paciente y ser quien facilite el tratamiento adecuado.

El tratamiento con fármacos puede consistir en el uso de antiinflamatorios y analgésicos o, incluso, hacer uso de antidepresivos y anticonvulsionantes. Además, los médicos pueden recomendar la realización de ejercicio físico, especialmente aeróbico o ejercicios en piscina.

Además, se recomienda el uso de tratamientos psicológicos para ayudar a los pacientes a enfrentar de manera adecuada el dolor y aprender a vivir con él de la manera más eficiente posible. Además, este profesional puede enseñarnos técnicas de relajación que nos ayuden a dormir mejor y sentirnos más descansados.

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