“Tener Enfermedad Inflamatoria Intestinal causa serias complicaciones como diarrea crónica, dolor abdominal, pérdida de peso, fiebre, entre otros síntomas”…

“El origen es multifactorial, intervienen componentes genéticos, ambientales, así como alteraciones (disbiosis) de las bacterias luminales (microbiota) y el aumento de la permeabilidad intestinal, que alteran la inmunidad intestinal lo que lleva al daño característico de la enfermedad”.

Doctora Itzel Romo de Takeda México.

Especialistas en México a través de estudios han revelado que, en el país, alrededor de 40 mil pacientes sufren de Enfermedad Inflamatoria Intestinal y se espera que esta condición sea un problema de salud que aumentará en los siguientes 15 años.

Los síntomas más comunes de la enfermedad de Crohn son diarrea y dolor abdominal continuo, sangre en las heces, poco apetito, pérdida de peso. Un paciente con Colitis Ulcerosa presenta también dolor rectal o sangrado, movimientos intestinales frecuentes, diarrea, dolor en la parte izquierda del abdomen, entre otros.

Es importante mencionar que, el diagnóstico puede retrasarse dado que la sintomatología puede confundirse con otras enfermedades del tracto gastrointestinal pero también porque la enfermedad puede dar manifestaciones en otros órganos que no son el intestino.

Estas enfermedades se llaman manifestaciones extra-intestinales, que comúnmente acompañan a la enfermedad inflamatoria intestinal y puedan afectar, piel, ojos y con frecuencia las articulaciones.

“En México la enfermedad afecta a hombres y mujeres económicamente activos. Estos pacientes sufren depresión, dolor, fatiga y burlas por la necesidad constante de ir al baño, lo que les impide realizar sus actividades habituales en el trabajo o a nivel social”.

Doctora Itzel Romo de Takeda México

Para un correcto diagnóstico es importante que el médico realice una historia clínica minuciosa y de considerar necesario, solicitar exámenes que incluyen análisis de sangre, muestras de heces, o procedimientos para ver el estado del colon.

Actualmente, no hay cura para esta enfermedad, lo que la convierte en crónica. Existen múltiples tratamientos disponibles, para la enfermedad leve donde se utilizan supositorios, enemas y medicamentos orales hasta moderada a severa donde se utilizan medicamentos especializados como son la terapia biológica que sin duda ha cambiado el desenlace en estos pacientes, ayudando a controlar la enfermedad  y a mantener la respuesta a lo largo del tiempo, reduciendo la frecuencia de complicaciones, disminuyendo la taza de hospitalizaciones, mejorando y normalizando la calidad de vida del paciente.  

“Muchas veces los síntomas pueden confundirse con infecciones estomacales o síndrome del intestino irritable. Si el médico de primer contacto identifica los datos de alarma y refiere oportunamente a un médico especialista se establecerá un diagnóstico y tratamiento oportuno, evitando complicaciones, y teniendo un control de la enfermedad para que el paciente lleve su vida de la mejor manera”.

Doctora Itzel Romo de Takeda México

Debemos concienciar, aunque sea por un momento a los pacientes, familiares y amigos sobre esta condición, para ser empáticos con las personas que sufren de esta enfermedad, haciendo visible lo invisible y para continuar con investigaciones y foros científicos que aborden temas relacionados con la enfermedad y la vanguardia en el tratamiento en beneficio de los pacientes.

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