En los últimos años, ha sido un gran tema de con­troversia el empleo de los chupones. Mientras que algunos investigadores condenan el empleo del chupón durante la lactancia y la infancia, otros lo reco­miendan ampliamente. En el presente artículo, les trae­mos lo que la ciencia actual ha manifestado y que ha sido producto de múltiples investigaciones realizadas en varios países.

 

¿Qué es un chupón?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Españo­la (RAE) sí contiene dicha palabra, sin embargo, ninguno de sus significados corresponde al que se le ha dado a lo que comúnmente conocemos como chupón. Por ejemplo, en dicho diccionario podemos encontrar que un chupón, en su acepción #6 y #7, es un cañón de chimenea o bien el émbolo de una bomba de desagüe. Pues bien, para los fines que perseguimos en este artículo, un chupón es un dispositivo de goma y plástico empleado para serenar o tranquilizar a un bebé que se encuentra irritable; de he­cho, en inglés a los chupones se les denomina pacifiers (pacificadores) con lo cual queda más que claro cuál es la función que tienen los chupones.

La mayoría son de silicón, que es preferible al látex a fin de evitar complica­ciones en quienes son alérgicos a este material, además de que el látex fácilmente se contamina y es menos resis­tente al efecto de la saliva y de las mordidas.\r\n\r\nComo dato de interés me gustaría agregar que los es­tándares estadounidenses que regulan la fabricación de estos productos, le exigen al fabricante que el chupón sea en su totalidad del mismo material y que se fabrique en una sola pieza para evitar accidentes, ya que algunos aún tienen sus piezas desmontables.

 

Breve historia

Se tiene conocimiento de que los chupones -como los co­nocemos actualmente o muy similares- fueron empleados por primera vez a finales del siglo XIX e inicios del XX. El primer chupón de goma fue patentado en Estados Unidos en el año de 1900 teniendo como principales objetivos el calmar a los niños irritables, con cólicos y aquellos con molestias atribuidas a la dentición, es decir, al momento en el que emergen los dientes. Sin embargo, antes de este hecho, existen evidencias de que fueron empleados desde algunos siglos atrás. En la obra del pintor alemán Alberto Durero “La Virgen del Verderol” terminada en 1509 se observa en la mano derecha del niño una especie de aditamento de tela que se ha pensado fungía como chu\r\n\r\npón.También se tiene conocimiento que en la Inglaterra del siglo XVII, se empleaban pedazos de mazorca para calmar a los bebés. Hoy en día existen muchas marcas y estilos de chupones que han hecho de ellos un implemen­to, muchas veces, de primera necesidad.

 

Problemas asociados al uso de chupones.
Lactancia: Algunos estudios han señalado que el empleo del chupón en los primeros meses de vida ha favorecido el aban­dono de la lactancia materna también en edades tempranas, y otros han determinado que el empleo del chupón dificulta la alimentación del bebé durante la lactancia, sin embargo, la literatura más reciente señala que no existe ninguna relación entre el uso del chupón y la lactancia al seno materno por lo que esta premisa es controversial; aun con lo anterior, la Aca­demia Americana de Médicos Familiares (American Acade­my of Family Physicians, AAFP) recomienda iniciar el uso del chupón una vez que el lactante ya tenga establecidos ade­cuadamente sus hábitos de succión con fines alimenticios.

Cavidad oral: En cuanto a la salud dental, no se ha descu­bierto evidencia alguna de que los chupones aumenten la fre­cuencia de caries en una etapa posterior, sin embargo, sí se ha encontrado que el uso del chupón en niños mayores de 3 años eleva de manera significativa los problemas de maloclu­sión (mal alineamiento de los dientes), de tal modo que hasta el 71 % de los niños que emplearon dicho dispositivo por más de 48 meses presentan este problema. La Asociación Dental Americana recomienda que el chupón sea empleado por me­nos de 24 meses y que por ningún motivo se recomiende su uso en niños mayores de 4 años.

Infecciones: Una gran cantidad de estudios han reporta­do que los chupones suelen infectarse por un hongo de la especie Candida así como de diversas bacterias que nor­malmente no son nocivas. Los chupones de látex son más propensos a colonizarse que los fabricados a base de sili­cón. Se ha logrado establecer que el empleo de chupones se encuentra relacionado con un aumento en la frecuencia de infecciones del oído así como de las vías respiratorias y del tracto gastrointestinal.\r\n

Otitis media: Consiste en la inflamación de las estructuras del oído medio generalmente ocasionada por un proceso in­feccioso. Los mecanismos por los cuales puede darse esta situación son dos: por un lado, el empleo del chupón puede favorecer el flujo de las secreciones faríngeas directamente al oído medio a través del conducto nasofaríngeo; por otro lado, debido a las posibles alteraciones dentales derivadas del uso del chupón, puede generarse lo que se llama dis­función de la trompa de Eustaquio también conocida como disfunción tubárica, lo que impide la adecuada ventilación haciéndolo más propenso a un proceso infeccioso. La Aca­demia Americana de Pediatría recomienda evitar el uso del chupón en el segundo trimestre de vida para disminuir el ries­go de otitis media.

 

Beneficios asociados al uso del chupón.
Analgesia: La Academia Americana de Pediatría recomien­da el uso del chupón como una herramienta excelente para disminuir el dolor y la ansiedad en niños menores de 6 meses que son sometidos a procedimientos molestos y dolorosos en los servicios hospitalarios. La misma Academia sugiere emplear el chupón durante procedimientos como inyeccio­nes y punciones venosas, punciones lumbares, exploracio­nes difíciles a esa edad como la del ojo y la retina y hasta durante la realización de circuncisiones.

En niños nacidos pretérmino: Una importante revisión del uso del chupón en niños nacidos pretérmino (parto ocurri­do antes de 37 semanas de gestación) hospitalizados en uni­dades neonatales, determinó que el uso del chupón en esta etapa disminuye el tiempo de estancia hospitalaria, acorta el tiempo de transición entre la alimentación enteral por sonda y el uso del biberón, además mejora la capacidad de succión al ser alimentados con biberón. No se encontraron datos con­fiables en los cuales haya incrementado el peso corporal o el tránsito intestinal del neonato.

Disminución del riesgo de Muerte Súbita: La Academia Americana de Pediatría recomienda el uso del chupón jus­to antes de dormir a fin de disminuir el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Infante siempre y cuando el niño ten­ga al menos un mes de edad para no alterar los mecanis­mos de alimentación al seno. El niño no debe ser forzado a aceptar el chupón ni tampoco debe de reintroducirse a la boca si se sale de manera espontánea durante el sueño. Los mecanismos por los cuales se reduce el riesgo aún no están bien establecidos, aunque se cree que se encuentra relacionado con el hecho de que el chupón evita que el niño se voltee boca abajo durante el sueño manteniendo la vía aérea permea­ble y disminuyendo, además, el riesgo de reflujo gas­troesofágico y la subsecuente apnea del sueño.

 

Consideraciones prácticas

Es importante informar a los padres acerca de los riesgos y beneficios que conlleva el uso del chupón. Evidente­mente los riesgos de este hábito pueden poner en juego funciones importantes como la audición, la alimentación y la masticación, esto sin mencionar los fuertes signos de sobreprotección que pueden acompañar su uso. En caso de que los padres decidan emplearlo es necesario alen­tarlos a escoger chupones que cumplan con las normas establecidas para su producción así como su adecuado uso y limpieza. Los beneficios que se obtienen con el uso del chupón son especialmente importantes en los prime­ros seis meses de vida por lo que hay que explicar a los padres que después de ese periodo no hay ninguna utili­dad con su empleo sabiendo de antemano que el retirar el chupón puede ocasionar ansiedad en el niño.

 

 

Referencias:

  1. Sexton S, Natale R. Risks and Benefits of Pacifiers. Am Fam Phys 2009; 79 (8): 681-685.
  2. Shwartz RH, Guthrie KL. Infant Pacifiers: An Overview. Clin Pediatr 2008; 47(4): 327-3313
  3. Marter A, Agruss JC. Pacifiers: An Update on Use and Misuse. JSPN 2007; 12(4): 278-285.
  4. Sitio Oficial de la Academia Americana de Médicos Familiares: www.aafp.org
  5. Sitio Oficial de la Academia Americana de Pediatría: www.aap.org\r\n\r\n6. Sitio Oficial de la Academia Dental Americana: www.ada.org

Sobre El Autor

Médico Cirujano Militar con especialidad en Medicina de Rehabilitación y Alta Especialidad en Rehabilitación Pediátrica. Certificado por el Consejo Mexicano de Medicina de Rehabilitación Teléfonos: 5264 2324 y 5265 3000 ext 7100 Torre Consultorios H. Ángeles Roma. Dirección: Querétaro 62 Consultorio 105, Col. Roma Norte C.P, 06700, Del. Cuauhtémoc CDMX

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