El término miembro fantasma se utiliza para referir a la ilusión de poseer aún una o más extremidades después de haber sido amputadas; en ocasiones no sólo existe la sensación de la extremidad perdida, sino que existe dolor en la misma, a lo que se le llama dolor fantasma o miembro fantasma doloroso.

 

El principal problema derivado de estas sensaciones fantasma es el rechazo que muchas veces generan para el empleo de una prótesis disminuyendo la función y la calidad de vida de manera significativa en quienes presentan dicho fenómeno.

 

Los factores de riesgo que aumentan las probabilidades de padecer un miembro fantasma son, entre otros, un tiempo corto de evolución desde la fecha de amputación, si la amputación es traumática y si existen antecedentes de dolor crónico o intenso de la extremidad afectada previo a la amputación.

 

Las sensaciones que generalmente se perciben corresponden a la presencia de la extremidad ausente, éstas pueden ser sensación de frío, calor, hormigueo, comezón o descargas eléctricas; casi siempre se experimenta según el peso, forma y volumen original de la extremidad ausente. Inicialmente se “siente” la extremidad en su totalidad, pero con el tiempo la parte más proximal “desaparece” y se percibe únicamente la parte distal -o más lejana- de la extremidad afectada (fenómeno del telescopio).

 

En cuanto al dolor fantasma, este se experimenta como una sensación quemante o de calambres, aunque la persona puede también manifestar sensación cortante, punzante o bien, de dolor difuso; este dolor puede ser intermitente o continuo con exacerbaciones a lo largo del día. Como en la sensación de miembro fantasma, el dolor fantasma también tiene una predilección por persistir en las zonas distales del miembro amputado.

 

Se han empleado una gran modalidad de terapias de las cuales aún no se genera la suficiente evidencia para su empleo recomendado como primera opción de tratamiento; no obstante, la rehabilitación es un punto pivote para mejorar las condiciones de vida de quienes presentan sensaciones fantasma.

 

Los avances científicos le han permitido a la rehabilitación moderna emplear técnicas más novedosas como lo es la realidad virtual, la bioretroalimentación (BioFeedback) y la terapia en espejo para el tratamiento del miembro fantasma.

 

Dichas técnicas parecen ser promisorias en cuanto a efectividad ya que tienen como objetivo integrar en la corteza cerebral la imagen de la extremidad amputada como una extremidad íntegra motora y sensorialmente, disminuyendo no sólo las sensaciones anormales sino también mejorando la calidad de control motor de la extremidad afectada.

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Una Respuesta

  1. Válida sin barreras

    La sensación de sentir un brazo o pierna amputado es un hecho que se repite, sobre todo, tras los primeros meses o años de la intervención. Lamentablemente, no es algo que se pueda solucionar rápidamente, sino que requiere de un esfuerzo diario y mucha fuerza de voluntad para adaptarse a la nueva situación. \r\nFelicidades por un gran post 🙂

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