Por Karen Daniela Pérez Loza\r\ndrakaren.perez@gmail.com

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La Degeneración Macular Relacionada a la Edad (DMRE), como su nombre lo indica es un proceso ocasionado por el envejecimiento, en el cual las funciones del tejido van disminuyendo. Es también una de las principales causas de baja visión irreversible en personas de la tercera edad en países desarrollados. Más de 8 millones de americanos tienen la enfermedad y su prevalencia, hacia el 2020 se proyecta que incremente en más del 50%.

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En el ojo se encuentra un tejido especializado llamado retina, siendo éste el encargado de captar y transmitir las imágenes hacia el cerebro. La retina se encuentra por dentro del ojo en la porción posterior y contiene arterias y venas que transportan el oxígeno y nutrimentos necesarios a la porción interna de la misma (Figura 1). En la zona central de la retina se encuentra la mácula que es la encargada de darnos la visión central, fina y de detalle con la cual podemos definir el rostro de las personas, leer, ver nuestros alimentos, etcétera, y contiene el mayor número de células llamadas fotorreceptores (conos y bastones) las cuales son necesarias para que se lleven a cabo los procesos normales de la visión. Por debajo de esta capa se encuentra el epitelio pigmentado de la retina (EPR) el cual está encargado de eliminar sustancias de desecho y de transportar nutrientes. Seguida de esta capa se encuentra otra, llamada Membrana de Bruch, la cual separa al EPR de la Coroides y es una capa formada por vasos encargados de llevar oxígeno a la parte externa de la retina.

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El principal factor para que se produzca la enfermedad es la edad, afecta a la población mayor de 50 años predominantemente de raza blanca con antecedentes familiares de DMR y de enfermedades como hipertensión arterial sistémica descontrolada, colesterol y triglicéridos elevados, tabaquismo, y una dieta baja en la ingesta de alimentos que contengan antioxidantes.

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La DMRE es una enfermedad crónica y progresiva. No causa dolor, sólo disminución de la agudeza visual central la cual es necesaria para ver claramente los objetos y realizar actividades cotidianas como leer o conducir. (Figura 3). Llega a afectar ambos ojos aunque en diferentes grados. Existen dos tipos de la enfermedad. La DMRE seca, en la cual se van acumulando sustancias de desecho de los fotorreceptores entre el EPR y la membrana de Bruch, a estos acúmulos se les conoce como Drusas. Las cuales pueden ser observadas en la exploración oftalmológica como pequeños puntos de color amarillento que pueden tener varias formas y tamaños. Los síntomas que ocasionan son visión borrosa, distorsión de las imágenes es decir, los marcos de las puertas se pueden ver chuecos o las facciones de la cara de las personas no son claras. La DMRE seca es la forma más común de presentación y representa el 80-90 % de la enfermedad.

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La DMRE húmeda va precedida de la DMRE seca, afectando al 10 % de los que la padecen; es considerada la forma agresiva ya que el 90 % de estos pacientes desarrollan baja de visión importante y los pacientes la refieren como líneas extremadamente chuecas con manchas oscuras en el centro de la visión. (Figura 3) La DMRE húmeda es causada por la formación de vasos de mala calidad provenientes de los vasos de la coroides los cuales liberan sustancias que propician el crecimiento de vasos anormales que pueden romperse presentando hemorragias y liberando líquido que hinchan al tejido de la retina destruyendo a los fotorreceptores, dañando a todo el tejido de la mácula provocando mala visión. Este tipo de DMRE avanza rápidamente y requiere de tratamiento lo más pronto posible ya que de no tratarse puede provocarse cicatrización del tejido conllevando a mayor pérdida de la visión.

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El objetivo del tratamiento para la DMRE está basado en prevenir la pérdida de visión y orientar al paciente a recibir tratamiento específico en caso de requerirlo. Para la DMRE seca la observación periódica debe ser realizada por oftalmólogos especialmente retinólogos (médico oftalmólogo con subespecialidad en enfermedades y cirugía de la retina). El National Eye Institute de USA demostró -en el Estudio de Enfermedades Oculares Relacionadas a la Edad (AREDS)- que el tomar un complemento vitamínico de altas dosis de antioxidantes y zinc puede reducir significativamente el avance de la DMRE y la pérdida visual asociada. Sin embargo también se recomienda incrementar la ingesta de alimentos que contengan antioxidantes omega-3 y la vigilancia en casa con la rejilla de Amsler con la cual el paciente es capaz de detectar mínimos cambios en la visión.

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Al detectar cualquier cambio en la visión se deberá acudir a consulta para que se lleve a cabo una exploración oftalmológica completa donde se ordenará la realización de estudios como, por ejemplo, una angiografía con fluoresceína (AFG) (Figura 5) la cual consiste en la aplicación de ese medio de contraste a través de una vena; y la toma de una serie de fotografías del fondo de ojo para valorar la circulación sanguínea en las arterias y venas de la retina. Con ese estudio se valora las características de los vasos normales y la localización de los anormales. La Tomografía de Coherencia Óptica (OCT, por sus siglas en inglés) consiste en evaluar las características de las capas de la retina con el objeto de cuantificar la cantidad de líquido acumulado en el área macular. En caso de que el médico diagnostique DMRE húmeda será necesario iniciar con el tratamiento que considere necesario. Anteriormente se utilizaba el láser, la Terapia Fotodinámica (TFD) en casos específicos se continúa utilizando y lo más reciente es el uso de medicamentos llamados Antiangiogénicos (anti-VEGF) que tienen por objetivo disminuir el crecimiento de los nuevos vasos anormales y ayudar a disminuir el grosor del tejido retiniano causado por el acúmulo de líquido entre sus capas. Estos medicamentos consisten en la aplicación de inyecciones dentro del ojo (intravítreas) las cuales dependiendo del tipo de medicamento y criterios de tratamiento por parte del retinólogo se pueden aplicar de forma mensual o bimensual.

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Debido a que la DMRE húmeda puede llevar a una pérdida visual importante en menos de tres meses, es necesario hacer un diagnóstico oportuno, iniciar tratamiento temprano y mantener medidas de cuidado sostenido. La DMRE es una enfermedad en la cual disminuye la calidad de vida de los pacientes al estar comprometida su visión, ya que genera mayor dependencia hacia los familiares o cuidadores de la salud. También puede incrementar el riesgo de caídas o accidentes. Se necesitan programas de detección de la enfermedad, información confiable para orientar al paciente sobre la evolución de la enfermedad así como programas y aditamentos para la rehabilitación visual. Todo ello con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los pacientes que llegan a presentar esta enfermedad.

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