Entrevista imaginaria al rey del Reino Unido, Jorge VI (1895-1952)

 

El tartamudeo ha existido por siglos y las causas de esta discapacidad aún no están claras. Aun así, mientras médicos y teóricos se debaten sobre el origen de esta afección, los verdaderos afectados, en muchas ocasiones, no pueden encontrar el remedio.

 

¿Qué se siente tener las palabras en la mente, en la boca y no poder hablar de manera fluida?

Tal vez Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor lo sepa. Él fue rey del Reino Unido y último Emperador de la India, esposo de la Reina Madre y padre de la actual Reina de las tierras británicas. También era tartamudo.

 

La entrevista del día de hoy no es nada sencilla ya que viajé a Londres en la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando era obligado el tener mucho cuidado de los aviones alemanes que lanzan bombas sobre esta bella e histórica ciudad.

 

El frío cala y la niebla se desliza por las calles pétreas pero ni eso cubre al Palacio de Buckingham, la casa real, cuyas paredes blancas resguardan a la familia regia  de los ataques extranjeros.

 

Como su Majestad me estaba esperando fue más sencillo acceder al interior de esta fortaleza en la que me informan que el Rey me está esperando en una de las habitaciones. Pero eso no libera mis dudas de cómo tratar al entrevistado, y para mis adentros decía: ¿Será lo correcto ayudarle a completar sus frases? Tal vez sólo le haga preguntas de “sí o no”…

 

En verdad estaba nervioso al respecto.

 

Y ahí estaba él sentado, bebiendo una taza de té.  Delgado y regio transpiraba cada uno de los elementos que compone a un miembro de la familia real a través de su uniforme lleno de medallas. Tras una reverencia  la entrevista da comienzo, y cumpliendo el protocolo él es el primero en hablar…

 

No-no se preocupe so-sobre mi tar-ta-mu-de-o. Si desea pre-preguntar algo, hágalo. No-no se inhiba.

 

Muchas gracias, su Majestad.  Me gustaría saber un poco de su vida.

 

Bue-bueno, yo soy el segundo hijo de-de el Rey Jorge V y la Reina Ma-María. De-Desde pequeño entré a-a la Armada Re-Real Británica y hasta llegué a participar en la Primer Guerra Mun-mun-dial.

 

Después de-de la batalla,  me titularon Duque de York y contraje matrimonio con-con mi-mi bella Isabel Bowes-Lyon.

 

A-a la muerte de mi padre, mi-mi hermano ma-mayor Eduardo accedió al trono, pero como se enamoró de-de una mujer plebeya y prefiriendo su-su vida personal antes que los asuntos del pue-pueblo, abdicó.

 

Así, es co-como me convertí en jefe de la Iglesia Anglicana y cabeza del Estado bajo el no-nombre  de Jorge, como el de-de mi padre.

 

Y, ¿me podría contar un poco sobre su afección en el habla?

 

Era yo mu-muy pequeño cuando empecé a ta-tartamu-mudear. De-debo añadir que e-ese ha sido un gran pro-problema.

 

To-toda mi fa-familia me presionó mu-mucho al respecto. De-desde los regaños de-de mi padre o mis hermanos mo-molestándome.

 

A-aparte, antes te-tenía que dar discursos ante pu-públicos y no podía dejar de ta-tartartamudear. Y ahora que-que soy el líder de-de la Nación es mi deber dar a-anuncios por ra-radio.

 

¿Cómo ha tratado de controlar este problema?

 

Traté con muchos, muchos, muchos médicos de la corte. Ca-cada uno re-recetó diferentes medicinas, ejercicios y o-otras actividades. Está por demás decir  que no fun-funcionaron.

 

En verdad estaba harto de to-todos esos tratamientos estériles. Ya no quería saber nada de “soluciones”, ya que to-todo había sido in-inútil.

 

Todo hasta que-que mi amada esposa conoció a-a mi actual amigo Linoel Logue, un médico con actividades fue-fuera de la estandarizadas. Él ha hecho que mi tartamudeo disminuya y que aprenda a co-controlarlo en situaciones en las que-que me enfrento a la audiencia.

 

Con él, siempre estudio mis-mis discursos públicos, me entrena y me ha dado consejos para tran-tranquilizarme y po-poder hablar de manera más fluida. Me ha dado mucha más se-seguridad en mi persona.

 

¿Qué problemas le ha traído el tartamudeo?

 

En primera instancia, la convivencia con mi fa-familia ha sido dura. A pe-pesar del amor de mi padre, que siempre deseó que yo ocupara el trono, tuve que vi-vivir a la sombra de mi hermano mayor. Mi confianza se vio disminuida.

 

Pero lo más duro ha sido sobrevivir con un pueblo que cree que ser tartamudo implica una dis-disminución en la inteligencia. Sin importar ello, he lo-logrado servir a mi gente y he logrado corregir mis discursos.

 

Amo mi país y si ser regente es mi deber, lo cumpliré con honor y respeto. La mayor de las distinciones es servir a los demás.

 

De pronto, un guardia entra de par en par a la habitación cubierta de terciopelo rojo y le pide a su Majestad, el Rey Jorge VI que asista a una junta urgente con el Primer Ministro.

 

Así, debo abandonar la sala del Palacio Real y regreso a las frías y nubladas calles de Londres, con la imagen del Rey que no se dejó vencer y desafió a toda una cultura.

 

Jorge VI, durante su reinado, vivió un gran cambio en la historia de Reino Unido, sin importar la duración de su corto reinado. De 1936 a 1950 fue Rey y murió dos años después, a sus 57 años, debido al cáncer de pulmón que le invadió.

 

 

 

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