Sialorrea significa “salivación excesiva”, y forma parte de las manifestaciones clínicas de un gran número de enfermedades neurológicas. En los niños, es común observar este rasgo en aquellos con parálisis cerebral infantil (P.C.I.), y en los adultos es común encontrarla en personas con enfermedad de Parkinson, con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y con enfermedad cerebrovascular.

Una persona con Sialorrea puede llegar a producir, hasta 5 veces más saliva, en comparación con una persona que no la padece, y la producción de saliva puede incrementarse aún más, bajo estados de excitación, estrés, etc. Esto, sumado a una alteración en el mecanismo de la deglución, produce que la saliva escurra permanentemente. El hecho de salivar de manera excesiva y permanente, incrementa la posibilidad de irritación local de la piel en el mentón, boca, labios, cuello y pecho; además de causar alteraciones en la dentina, y problemas de tipo gastrointestinal. Por lo tanto la sialorrea, no solo constituye una limitante física y social para el paciente y su familia, sino que también se convierte en un problema de  salud, trayendo consigo una calidad de vida inferior a la esperada.

Hoy en día, existen diversas opciones de tratamiento  sistémico útiles en el manejo de la sialorrea, sin embargo, la mayor parte de estos tienen efectos secundarios y adversos que ponen en riesgo la comodidad y la seguridad del paciente.

Recientemente se han publicado reportes del uso de la Toxina Botulínica tipo A para el control de este problema, demostrando una elevada eficacia en comparación con los métodos convencionales de tratamiento. La toxina Botulínica tipo A, al ser inyectada de manera local, en las glándulas salivales, inhibe a las fibras colinérgicas que inervan a estas glándulas; y disminuye de manera sustancial la secreción de saliva por un período hasta de 24 semanas.

Mediante un proceso simple y con un mínimo de molestias, la Toxina se aplica generalmente en las glándulas parótidas, las cuales son las principales glándulas productoras de saliva y se encuentran ubicadas a cada lado de la porción más externa de la cara, aunque también puede llevarse a cabo la aplicación del biológico en las glándulas submandibulares para obtener un efecto más notable.  Cabe mencionar que la infiltración debe de ser necesariamente realizada por un médico especialista con experiencia en el procedimiento, ya que en manos inexpertas puede traer consigo – aunque de manera poco frecuente – complicaciones secundarias a la aplicación.

Podemos concluir que la Toxina Botulínica tipo A constituye una  nueva alternativa para el tratamiento de la sialorrea en pacientes con enfermedades neurológicas crónicas, y lo más importante, se trata de un procedimiento rápido, efectivo y seguro, libre de efectos secundarios sistémicos, y debe ser aplicado por especialistas experimentados.

Dra. Sofía Durán. Especialista en Medicina de Rehabilitación. Hospital General del ISSSTE, Tacuba.

Sobre El Autor

Somos el principal blog relacionado con el tema de la discapacidad en México. Nuestro equipo está formado por un grupo de especialistas en temas sociales y médicos; además de periodistas, técnicos especializados en ayudas, terapias, críticos de arte, así como, especialistas en accesibilidad. También, a través de este sitio informamos acerca de notas que incluyen invitaciones a nuestros lectores a participar en cursos, talleres o exposiciones del empleo accesible y otros.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.